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Hoy en día, la posición internacional de España parece principalmente depender de la situación interior del país. Aproximadamente 40 tratados internacionales, transcontinentales y mundiales no pueden ratificarse a causa del Gobierno en funciones. Este gobierno es aquel en sustitución de quien le corresponde ejercerlo en propiedad, hasta un nuevo presidente del Gobierno. La capacidad orgánica de un Gobierno en funciones está reducida al “carácter de urgencia” y solo puede actuar sobre los asuntos ordinarios del Estado.

Siendo un Estado miembro de la Unión Europea, España también contribuye a su presencia global. Sin embargo, el país se ve progresivamente excluido de aquellos centros de poder en los que se toman las grandes decisiones. Los miembros del Gobierno español que son directamente marginados no acuden a las reuniones de mandatarios europeos e internacionales.

El país llegó a un punto muerto y con eso las negociaciones se encontraron en un impasse. En los Estados Unidos, los analistas consideran que el impasse político es un factor de inestabilidad económica y según ellos, la situación económica y política son reciprocas.

Esto se puede calificar como un fenómeno histórico repetitivo si se le compara con el periodo después del franquismo, cuando había un desfase entre la transición democrática de España y su papel internacional. La España de los años 80 se hizo europea, moderna, perdió sus complejos, y tuvo un gobierno de izquierdas. Al mismo tiempo, España fue considerada como un país subdesarrollado durante mucho tiempo y tenía una acogida fría de los estados de la Unión Europea.

En otras palabras, hay un desfase cronológico entre la creación de la democracia en España y su política y reconocimiento exterior. Evidentemente, el pato cojo (o el pato rengo) es una denominación relevante y correcta para referirnos a una España ineficaz. Esta expresión suele utilizarse para Presidentes en la última parte de su mandato que saben que no van a ser reelegidos.

El primer mandato de España en la Unión Europea fue caracterizado por dudas europeas en los años 80 y su segundo mandato es hoy. Por lo tanto, el debate nacional de los últimos años ha estado muy dominado por asuntos expresamente internos. Se habla sobre todo de corrupción, del independentismo catalán, de la falta de gobierno e incluso de la monarquía.

Otra vez, a España se le olvida su principal “ventaja competitiva” en el mercado mundial: el español y su poder blando. Fue a través de ese idioma que el país llego a la posición del protagonista diplomático en el contexto de pacificación y democratización de América Central (Nicaragua, Salvador y en parte Guatemala).

De la misma forma, el gobierno socialista de los años 80 lanzó programas de lucha contra la pobreza en América Latina y apareció como mediador e interlocutor en el mundo árabe. Actualmente, el acuerdo sobre los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 2015-2030 constituye una oportunidad única de profundizar en un desarrollo más equitativo y respetuoso con el medio ambiente en América Latina.

Es importante reconocer la diversidad de países donde la ayuda española tiene compromisos porque el futuro internacional tanto español como europeo depende de estos programas de colaboración y aprendizaje mutuo.

Marta UGARKOVIC

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Un commentaire sur « En pleno im-passe(o) pasivo. »

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